Presidente de Filipinas visita China

El presidente de Filipinas, Benigno Aquino III, a la cabeza de una enorme comitiva de aproximadamente 300 personas, ha realizado su primera visita a China desde que asumió el cargo y también su primera visita extranjera fuera de los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Aquino aprovechó la ocasión para pedir disculpas por haber tardado tanto en visitar China y señaló que su viaje constituye una oportunidad para que ambas partes "amplíen y profundicen los vínculos bilaterales y la amistad que han existido durante siglos entre los dos pueblos".

Durante la visita, Aquino, quien asistió a un Foro sobre cooperación económica bilateral.en la capital china, para después desplazarse a Shanghai y la provincia suroriental de Fujian, dijo que su gira tiene el objetivo de beneficiar a los dos pueblos mediante la cooperación bilateral y las relaciones en todos los terrenos, a pesar de los altibajos de las relaciones chino-filipinas debido a la reciente crisis de las Spratley.

Históricamente, la relación entre los dos países data de hace muchos siglos. Desde la dinastía Tang comerciantes chinos se dirigieron a las islas para intercambiar productos. Durante la época colonial española el auge del comercio provocó que muchos chinos se establecieran en Filipinas, se convirtieran al catolicismo, contrajeran matrimonio y se mezclaran con la sociedad local. Es cierto que las relaciones entre ambos pueblos no fueron siempre un camino de rosas, como lo atestiguan las revueltas en Manila del siglo XVII, las incursionas de piratas chinos como Limahong o Koxinga que arrasaron numerosas localidades costeras de Filipinas, o el rechazo de las propias autoridades chinas por sus nacionales emigrados a Filipinas, a quienes llamaban "desertores de las tumbas de sus antepasados", pero en general a lo largo de la historia, la comunidad china fue una de las que más aportó al desarrollo socio-económico de Filipinas.

En el siglo XX, tras la Segunda Guerra Mundial, la relación entre los dos países se vio obstaculizada a raíz de la Guerra Fría hasta 1975, cuando se reanudó el trato diplomático y las relaciones bilaterales se desarrollaron a un gran ritmo. Especialmente durante la presidencia de la madre de Benigno Aquino III, Corazón Aquino, las relaciones entre ambos países consiguieron un progreso considerable.

Actualmente, los chinos-filipinos representan alrededor del 10% de la población de Filipinas, y aunque no se conoce con certeza el porcentaje de filipinos que puedan tener algún grado de ascendencia china, su presencia juega sin duda un papel muy importante en la vida económica y social del país. Con la entrada del siglo XXI, las relaciones bilaterales han experimentado un gran impulso. En la actualidad, China es el tercer socio comercial de Filipinas, y tan sólo en 2010, el volumen del comercio entre ambos países alcanzó los 27.700 millones de dólares estadounidenses.

En lo referente a las disputas por las Islas Spratley, el presidente Aquino apuntó durante la visita que "hasta los matrimonios de 50 años también deben continuar conociéndose", abriendo de esta manera las puertas a una resolución pacifica y que tenga en cuenta los intereses comerciales de ambos países. En ese mismo sentido se expresó el máximo legislador chino Wu Bangguo y el primer ministro chino Wen Jiabao durante sus reuniones respectivas con el presidente filipino en Pekín, aunque todos los analistas políticos coinciden en apuntar que es muy improbable que la disputa territorial pueda haber sido resuelta en una sola visita de Estado.

Tras la visita de cinco días a China, Aquino regresó finalmente a Manila el sábado por la noche, anunciando un gran número de acuerdos de cooperación cuyo monto total podría alcanzar los 11.000 millones de dolares. Entre ellos se encuentran importantes obras de infraestructura como la construcción de la linea ferroviaria entre el aeropuerto internacional de Clark y el distrito financiero de Makati.

1 comentarios:

Rafael Martinez-Minuesa on 6 de septiembre de 2011, 10:46 dijo...

Filipinas debería fortalecer sus vínculos económicos con China. Es el socio perfecto para impulsar la economía y para ayudar a construir todas esas infraestructuras que son tan necesarias. Y el aprendizaje del idioma chino es tan útil como el aprendizaje del español, aunque para un filipino, unas diez veces más difícil. La verdad es que estoy gratamente sorprendido por el hecho de que el presidente hable chino.

Pero la cultura es un asunto completamente diferente. China se encuentra más alejada, culturalmente hablando, de Filipinas, de lo que está España o incluso los EE.UU., y eso es un hecho que no va a cambiar en un previsible futuro.

Aunque ambos países tienen siglos de historia compartida, siempre fueron los chinos los que se adaptaron al estilo de vida filipino / español, muy pocas veces al revés.

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The Philippines should strengthen its economic ties with China. It's the perfect partner to boost the economy and to help build all those badly needed infrastructures. And learning Chinese is as nearly as useful as learning Spanish, but for a Filipino, about ten times harder. I'm pleasantly surprised by the fact that the president speaks Chinese.

But culturally is a complete different matter. China is more distant culturally speaking than even Spain or the US are, and that's a fact that is not going to change in the foreseeable future.

Although both countries have centuries of shared history, it was always the Chinese who adapted to the Filipino/Spanish way of life, very rarely the other way around.

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