Manila bajo agua

Continúan las tareas de rescate en Luzón, donde las inundaciones y los aludes de tierra han dejado ya una veintena de muertos y un millón de afectados, mientras se mantiene la alerta ante el anuncio de nuevas lluvias.

Se calcula que las intensas precipitaciones han cubierto con agua y lodo cerca del 80% de la capital filipina, dejando barriadas enteras sumergidas en algunas casos hasta bajo dos metros de profundidad, después de que cayera sobre la ciudad en menos de 48 horas el equivalente a un mes entero de lluvia monzónica.

Numerosas fuentes culpan la magnitud del desastre al resultado de una mala planificación y a la falta de aplicación de la legislación existente. Las cuencas hidrográficas están muy deterioradas debido a la presencia de cientos de miles de viviendas ilegales, que unidas al abandono de las tareas de mantenimiento en muchos de los sistemas de drenaje, han contribuido a que el caos se apodere de una ciudad donde residen más de 15 millones de personas.

Este diluvio es similar al ocurrido en 2009, una catástrofe que se cobró más de 460 vidas y que concienció a la opinión pública para que se tomaran medidas que hicieran que la ciudad fuera capaz de hacer frente a las inundaciones. En ese sentido, un informe gubernamental publicado tras el desastre contemplaba la necesidad de que 2,7 millones de personas de las zonas afectadas fueran trasladadas a otros lugares alejados de ríos, lagos y canales. Sin embargo, todos los esfuerzos para reubicar a los ocupantes ilegales no solo han sido infructuosos, sino que encima se han visto agudizados con la llegada de nuevos inquilinos que son atraídos por las oportunidades económicas en la ciudad, y que han construido nuevas chabolas junto a las riberas de los ríos, los desagües y canales, donde el vertido de basura obstaculiza el flujo de la corriente de las aguas y bloquea las salidas de las aguas.

Además existe una gran descoordinación entre la capital y las numerosas ciudades y pueblos que la rodean, cada uno con su propio gobierno que a menudo llevan a cabo sus propios programas de infraestructura, tales como sistemas de drenaje y la protección de cuencas, sin tener en cuenta los planes de localidades vecinas.

En lo que todo el mundo está de acuerdo es que las soluciones a este tipo de inundaciones catastróficas van a requerir esfuerzos masivos, tales como volver a reforestar las cuencas hidrográficas, construcción de viviendas de bajo costo para los ocupantes ilegales y limpieza de los sistemas de drenaje, según aseguran todos los expertos, quienes también dicen estar convencidos de que el coste de dichas inversiones son en cualquier caso menores a los daños producidos por las inundaciones.

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