Entrevista con Emilio Aguinaldo y Señora

A continuación reproducimos la entrevista que mantuvo Guillermo Gómez Rivera con el primer presidente de la República de Filipinas, Emilio Aguinaldo, junto con su Señora, Doña María Agoncillo, en Cavite, el 16 de Diciembre de 1958.

La Señora María Agoncillo de Aguinaldo había permitido la entrada en su mansión a Gómez Rivera tras haber sido informada de que venía con el propósito de entrevistarla y conocer su opinión sobre el traje nacional de Filipinas. En mitad de la entrevista Emilio Aguinaldo intervino e, inesperadamente, el que salió entrevistado fue él.

Gómez Rivera no había publicado esta entrevista con anterioridad debido a que su familia le pidió que no lo hiciera en su día, ya que en aquella época en que la independencia había sido alcanzada sólo recientemente, su contenido podría haber sido considerado como altamente comprometedor. Pero ahora que se respiran otros aires de libertad, el veterano periodista de 75 años de edad afirma que ya ha llegado la hora de publicarla, para que tantos errores históricos sobre el Presidente Aguinaldo y la misma nación de Filipinas queden expuestos.

En su libro "Reseña Verídica de la Revolución Filipina", Emilio Aguinaldo detalla muchos de los acontecimientos que son comentados durante esta entrevista. Dicho libro puede ser leído y descargado gratuitamente desde el portal del Proyecto Gutenberg en la siguiente dirección:
http://www.gutenberg.org/ebooks/14307

GGR: Señora, en vista de la polémica en los diarios sobre el traje filipino tal como lo confeccionan ahora los “couturiers”, “modistos” o “modistas”, ¿qué dice usted?
SEÑORA DE AGUINALDO: Que el traje nacional sin su pañuelo, o almapay, sobre los hombros, deja de ser filipino.

GGR: Señora, ¿se opone usted a su modernización?
SEÑORA DE AGUINALDO: El traje nacional filipino debe respetarse. No se debe desfigurar. Se pueden hacer trajes con su influencia pero no se debe cambiar tal como aparece el traje nacional de la mujer filipina.


NOTA: El Señor Aguinaldo (Don Emilio) estaba en la sala de su mansión y al oírnos hablar en español se acercó a donde estaba su señora y se sentó en una silla próxima a ella. Nos dirigió la palabra.

SEÑOR AGUINALDO: Es bueno que este joven todavía hable español. ¿Qué pasa con el traje nacional?

GGR: Señor Presidente, Su Excelencia, un servidor de usted representa unos grupos folclóricos y su señora acaba de decir que el traje filipino debe respetarse.
SEÑOR AGUINALDO: ¡Así debe ser! Ahora, aquí nada ya se respeta. No es costumbre mía criticar, pero ya que usted puede entenderme en castellano le digo que yo, el Señor Aguinaldo, está muy apenado por lo que ahora viene transcurriendo en este país por el que tantos sacrificios hemos hecho los veteranos de la República empezada en 1896.

GGR: Sí, Su Excelencia. Un servidor le venera a usted como uno de nuestros héroes y padres de la Patria.
SEÑOR AGUINALDO: Aquí me vienen a entrevistar unos profesores de historia de la Unicversity of the Philippines de los yanquis. Y uno de ellos es un tal Agoncillo que dice ser pariente de mi Señora. Viene aquí y me habla en inglés y yo tengo que darle señales de que me hable en tagalo porque sé que entiende muy poco de español. ¿Ha leído usted la historia de Filipinas que escribió? ¿Ha leído usted la biografía de Andrés Bonifacio que escribió?

GGR: No Su Excelencia. No he leído esos libros pero los voy a leer para enterarme de lo que dicen…
SEÑOR AGUINALDO: Yo no leo en inglés pero algunos conocidos me han dicho que no son libros a favor de Filipinas ni de los filipinos. Y creo que no lo son porque dicen mentiras hasta de la humilde persona de este seguro servidor.

GGR: ¿Qué cosa mala pueden decir de Su Excelencia?
SEÑOR AGUINALDO: Pues, lo que quiere la política Yanqui… Que servidor mandó asesinar a Don Andrés Bonifacio. Y eso no es verdad. Yo tuve mis diferencias con Andrés Bonifacio pero esta nueva corriente de cosas quiere dejarme mal parado a la vez que se va encubriendo injustamente los abusos y crueldades aquí del Yanqui para justificar su invasión y sangrienta anexión de Filipinas.

GGR: Lamento escuchar estas palabras de Su Excelencia pero servidor está a la disposición de Su Excelencia para defenderle y dar a conocer la verdadera historia de nuestra Patria.
SEÑOR AGUINALDO: ¡Eso es! La verdadera historia de nuestra Patria particularmente la verdadera historia de nuestra revolución contra España y nuestra guerra de resistencia en contra de los invasores Yanquis que hasta a estas alturas me vigilan en mi propio país…

GGR: Tiene Su Excelencia un fiel seguidor, un soldado más, en este su servidor… ¿Puede resumirme Su Excelencia la historia de la revolución contra España?
SEÑOR AGUINALDO: En breve, bajo España, no estábamos económicamente controlados como ahora. Por eso, cuando aprendimos de los liberales españoles lo que es libertad, igualdad y fraternidad, hemos abrazado lo que es la Masonería y nos adherimos todos al Gran Oriente de España. Le hablo a usted de la Masonería porque conocí a los hermanos Gómez de Iloilo, Felipe y Guillermo, que son miembros de nuestra Masonería…

GGR: Sí, Su Excelencia. Servidor es nieto de Don Felipe y sobrino-nieto de Don Guillermo.
SEÑOR AGUINALDO: Los he conocido y les he leído en la revista SEMANA y en la Voz de Manila y otros periódicos de Manila. Por eso le hablo a usted con mucha franqueza porque estoy ya hasta la coronilla con lo que han hecho de este mi pobre país, nuestro país, nuestra Patria… Y lo que más me aburre es que me falsean la historia de la revolución y la historia de la guerra de la resistencia contra los Yanquis; contra los Estados Unidos… Esos historiadores que escriben nuestra historia en inglés americano vienen aquí para entrevistarme y hasta me hacen firmar cosas, pero nada de lo que digo publican cuando lo que declaro no va de acuerdo con la agenda de los invasores Yanquis… ¡Son unos desvergonzados!...

GGR: ¿Cuál es, entonces, la verdad, Su Excelencia?
SEÑOR AGUINALDO: El comienzo de la revolución filipina es trabajo de la Masonería; pero esa revolución terminó con el Pacto de Biacnabató. Los voluntarios filipinos ayudaron al Gobierno Español aquí a casi vencerme. Por eso, opté por firmar la paz mediante el Pacto de Biacnabató y opté por autoexiliarme a Hong Kong…

GGR: y, ¿por qué aconteció la guerra con los Yanquis?
SEÑOR AGUINALDO: Sencillamente porque me engañaron los Yanquis. Se acercaron a mi como hermanos masones urgiéndome en nombre de la Masonería internacional que vuelva a Filipinas para reorganizar la revolución contra España dándome su palabra de hermanos masones que tras liquidado en nuestras islas el Gobierno Español me otorgarían la independencia por la que luchamos.

GGR: ¿Es que no han cumplido los Yanquis con su palabra de hermanos masones de darle a usted y a nuestro pueblo su libertad?
SEÑOR AGUINALDO: ¡Nada de eso! Lea usted las Juntas Locales de Defensa que firmamos del Señor Apolinario Mabini. Le he pedido al Diputado Don Miguel Cuenco de Cebú que publique en los textos para la enseñanza del español ese decreto, esa proclama, que expedimos: las Juntas Locales de Defensa. Por eso que al llegar a Filipinas inmediatamente hice que se declare la independencia de Filipinas de España esperando que los Yanquis nos apoyen. Pero me traicionaron. ¡Nos traicionaron! En vez de apoyarnos como aliados nos provocaron la guerra muy adredemente porque su intención era robarnos la reserva en oro y plata que acumulamos en Malolos bajo la custodia del Gral. Antonio Luna y el Capitán Servillano Sevilla. Esa reserva vale más de mil millones de dólares y nos lo robaron al caer Malolos en manos de Arthur MacArthur. Y me persiguieron hasta Palanan, La Isabela, para capturarme. No se atrevieron a ejecutarme porque no les convenía hacer eso. Me quieren vivo para echarme la culpa del asesinato de Andrés Bonifacio y el de Antonio Luna.

GGR: ¿Cómo lograron intervenir los Yanquis en estos asesinatos, Su Excelencia?
SEÑOR AGUINALDO: Son muy astutos. Mediante la Masonería y el dinero pagaron a algunos hombres nuestros.. Si. Pagaron, intimidaron, amenazaron para que éstos, aunque supuestamente bajo mi mando y férula, asesinen a Andres y a Procopio Bonifacio tras un supuesto enjuiciamiento que duró sólo un día en que los sentenciaron a muerte. Yo no quise confirmar esa sentencia pero me obligaron con amenazas hasta en contra de mi familia. Y aquí ahora estoy sufriendo porque se me apunta con el dedo como el que mató a Bonifacio.

GGR: ¿Y lo del General Antonio Luna?
SEÑOR AGUINALDO: ¡Igual! Me lo manipularon y me lo montaron todo en Cabanatuan para luego echarme la culpa. Mataron al Gral. Antonio Luna como al Supremo Andrés Bonifacio a la manera masónica. ¡Con armas blancas! Es por eso que yo, en mi interior, ya he renunciado de la Masonería porque la Masonería de hoy es propiedad del imperio explotador de los Yanquis.

GGR: Mi General. Su Excelencia. Esta verdad debe publicarse.
SEÑOR AGUINALDO: Es precisamente por eso que te lo estoy contando ahora porque tu serás el que me lo va a publicar en el futuro para que nuestro pueblo conozca su verdadera historia.

GGR: ¿Está Su Excelencia arrepentido de lo que ha hecho en su vida?
SEÑOR AGUNALDO: Sí. Estoy arrepentido en buena parte por haberme levantado contra España, y es por eso, que cuando se celebraron los funerales en Manila del Rey Alfonso de España, yo me presenté en la catedral para sorpresa de los españoles. Y me preguntaron por qué había venido a los funerales del Rey de España en contra del cual me alcé en rebelión. Y, les dije que sigue siendo mi Rey porque bajo España siempre fuimos súbditos, o ciudadanos, españoles, pero que ahora, bajo los Estados Unidos, somo tan solo un mercado de consumidores de sus exportaciones, cuando no parias, porque nunca nos han hecho ciudadanos de ningún estado de Estados Unidos… Y los españoles me abrieron paso y me trataron como su hermano en aquel día tan significativo…

GGR: Su Excelencia, ¿qué puede decirnos del futuro de nuestra Patria?
SEÑOR AGUINALDO: A estas alturas y a mi edad, barrunto que Filipinas ha de seguir siendo colonia de Estados Unidos porque la campaña de forzar el idioma inglés sobre nuestros niños es implacable y conduce a la desfilipinización de nuestras futuras generaciones. Y más aun cuando pierden el conocimiento necesario del idioma español, la oficial con la tagala, de nuestra Primera República.

GGR; ¿Está usted en paz consigo mismo, Su Excelencia?
SEÑOR AGUINALDO: Sí. He vuelto a mi religión, la que heredamos como súbditos españoles.. Y como el viejo soldado que soy, ya me iré poco a poco, a una vida mejor con la conciencia limpia y con nada más que con la satisfacción de haber servido honradamente a mi Patria dentro de mis posibilidades y a pesar de mis limitaciones.

GGR. Gracias, Su Excelencia.


Otra entrevista con Emilio Aguinaldo realizada por Luis María Anson y publicada por la revista Blanco y Negro de Madrid el 15 de Febrero de 1964, puede ser descargada desde la hemeroteca del periódico ABC a través del siguiente enlace:
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/blanco.y.negro/1964/02/15/044.html



2 comentarios:

artiguzman@hotmail.com on 30 de junio de 2015, 2:49 dijo...

Es importante el valor histórico de esta entrevista a Don Emilo Aguinaldo, como fuente directa permite leer su versión sobre el fusilamiento de el procer Andrés Bonifacio.

Lo narrado por el entrevistado permite confirmar la constante que dice que la historia la escriben los vencedores en este caso EE.UU quienes ejercieron de potencia colonialista en lugar de liberar a Filipinas.

El anhelo de don EMILIO por la conservación del Español en el archipielago y su conciencia de la pertenencia de las islas al mundo hispánico, como lo expresó también en sus obras JOSE "PEPE" RIZAL, también héroe nacional filipino un autonomista y libre pensador que los propios españoles no comprendieron.

Afortunadamente Emilo Aguinaldo pudo vivir más tiempo y compartir sus experiencias en castellano, en lugar de las entrevistas tendenciosas en inglés, idioma que no comprendía

Basfi on 27 de octubre de 2015, 23:52 dijo...

Emilio Aguinaldo (1869-1964) General y político Filipino, considerado padre de la República de Filipinas
«Estoy arrepentido en buena parte por haberme levantado contra España [...] bajo España siempre fuimos súbditos o ciudadanos españoles, pero ahora bajo los EEUU, somos solo un mercado de consumidores, cuando no parias»

Emilio Aguinaldo: «Estoy arrepentido en buena parte por haberme levantado contra España [...]»

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