Un tribunal de Ciudad Quezon, en Manila, ha ordenado el arresto del patriarca del clan de los Ampatuan y otras 195 personas más por su implicación en la masacre de Maguindanao del pasado mes de noviembre, en la que murieron 57 personas.El patriarca está bajo custodia en un hospital militar de Davao. De las otras 195 personas con cargos de asesinato, 54 se encuentran bajo custodia militar y policial. Entre los que se encuentran en libertad se incluyen soldados, agentes de la Policía y civiles miembros de la milicia.
"Continuamos intentando atraparlos y estamos buscando las armas que podrían haber sido utilizadas en el asesinato de las 57 personas. También estamos reuniendo más pruebas para definir como ocurrió la matanza", declaró el jefe de investigación criminal de la Policía Nacional, Francisco Montenegro.
La orden de arresto del patriarca Andal Ampatuan, cuya familia ha gobernado la empobrecida y problemática provincia de Maguindanao desde hace casi una década, llega justo un día antes de que comience oficialmente la campaña electoral para elegir los escaños locales en las próximas elecciones legislativas del próximo 10 de mayo.
El tribunal regional de Ciudad Quezon, en el área metropolitana de Manila, imputó con anterioridad a tres hijos y un hermano de Andal Ampatuan a 57 cargos de asesinato. Todos ellos están ya en prisión por otros cargos. El cuarto hijo, Andalo "Unsay" Ampatuan Junior, el principal sospechoso, ya ha sido acusado por los asesinatos.
Las órdenes de arresto se han emitido seis semanas después de que los fiscales del Estado presentasen cargos de asesinato contra Andal Ampatuan y otros 24 miembros de su familia, 65 soldados y policías y 106 civiles miembros de una milicia.
La masacre de Maguindanao fue el incidente más sangriento de violencia electoral en la historia de Filipinas. El 23 de noviembre de 2009 un grupo de personas del rival político de los Ampatuan, Esmael Mangudadatu, se encontraba en ruta con algunos de sus seguidores para registrar su candidatura ante el gobernador de Maguindanao y había invitado para la ocasión a numerosos periodistas. Antes de que el convoy llegara a su destino, unas 100 personas armadas lo detuvieron, secuestraron a los miembros del convoy, y mataron a la mayoría de ellos, incluidos 34 periodistas. Entre las víctimas de hallaban la esposa, dos hermanas, abogados y ayudantes de Esmael Mangudadatu, además de automovilistas que habían sido testigos de la matanza o que fueron identificados equivocadamente como miembros del convoy.












